Suelo tener muchas ganas de serle infiel a mi esposa `pero no puedo hacerlo porque trabajo desde mi propia casa y no tengo tiempo para socializar con otras mujeres que no sean parte de mi familia o de la de mi esposa. Además, las mujeres que son amigas de mi esposa para mi no son atractivas y eso me lleva a solo tener una ventana. Contratar a una bella mujer como mucama y convencerle de que acepte dinero extra a cambio de que me alquile su cuerpo por una media hora al día.
La perra que contrate especificaba en las letras pequeñas de su curriculum que podría con el cargo. Ya que podía tener sexo en silencia para no ser descubierta. En esta ocasión la coloque sobre mi cama con las piernas abiertas y con muchas ganas la penetre profundamente. La perra podía gritar cuanto quisiera porque mi esposa estaba lejos de casa. Por ese motivo la cogí bien fuerte y le pedía que gritase para sentirme hombre.





















































