Folle a la enfermera que no paraba de mirarme con deseo con mi gran polla negra

Fui al hospital para acompañar a un amigo que necesitaba verse con uno de los doctores pero cuando me encontraba en el lugar me fije que una de las enfermeras era sumamente preciosa. Ella no paraba de mirarme con deseo y para mi fue imposible no fingir que me sentía mal para poder lograr estar a solas con ella. La perra entró conmigo al consultorio y estando allí me pidió que me retirara la camisa para comenzara tocar mi polla dura y negra. Estaba tan excitada la zorra que mi polla se movía esperando a sentir su boca.

Se desnudó por completo con mi ayuda y comenzó a tragar mi gran polla dura y grande como toda una zorra profesional. Cuando sentí que ya no podía más la coloca en cuatro con las piernas bien abiertas y la penetro tan fuerte y profundo que sus gritos de placer parecían ser de dolor. En ese momento no me importaba si la lastimaba por dentro y la coloque arriba de mi para que subiera y bajara por ella misma. La baje y seguí follandola en cuatro pero esta vez con su cara cerca del suelo. Me pidió que acabara en un vaso de plástico y con todo el gusto del mundo tragó todo mi semen desde el vaso.

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